Obra: Herbert West: El Reanimador
Grupo Musical de Colombia
¿Dónde la vio?: Teatro Popular de Medellín (T.P.M.)
¿Cuándo?: Viernes 10 de marzo de 2017
Se puede pensar que en nuestra cartelera local de teatro no hay o hay pocas ofertas que puedan catalogarse como musicales, sin embargo, hay propuestas y varias, en las que se combinan música, canto, diálogo y baile; entre ellas contamos con la del grupo de Teatro Musical de Colombia, fundado en el 2010, que lo diferencia ser el primer grupo que tiene de médula creativa el Musical como género teatral; lo que es un riesgo creativo mantener el vigor de sus obras ante un público que es de difíciles y pocos trances estéticos, y si hablamos del género es más que un reto por ser una vivencia escénica en la que es predominante el canto, no obstante, la función a la que yo asistí no tenía butaca libre.
Herbert West: Reanimador, es un relato escrito por H. P. Lovecraft en 1922, dividido en seis capítulos, entre los que resalta para la versión del grupo TMC, a mi parecer, los últimos dos: El horror de las sombras y Las legiones de la tumba; si bien, al final no es una adaptación del relato ni la obra completa de Lovecraft, como me lo expresó uno de sus actores, sino una obra nueva basada en una existente, como debe ser al hacerse una traslación semiótica y semántica del lenguaje literario al lenguaje teatral, la propuesta logra concentrar todo lo que convoca y evoca el estilo y la estética literaria de Lovecraft: terror y ciencia ficción.
La obra se mueve estética y plásticamente muy cerca de lo neogótico, dejando suspendida una atmósfera galvanizada en colores terracota y verde oliva, diseminando un tufillo medieval por todo el espacio que es trazado por una escenografía minimalista con apenas decorado, que pareciera sacada de Dogville, y todo esto en articulación con un vestuario y un maquillaje, que pareciera sacado de Sweeney Todd.
Una puesta en escena que me recordó aquellos espacios descritos por Beckford o Radcliffe, Shelley o Maupassant sobre cementerios, estepas y paredes herrumbrosas y corrompidas en lo que parecía el sótano de un castillo, y en el que Herbert West -Juan José Saldarriaga- y su ayudante, Elizabeth -Laura Duque- utilizaban para llevar a cabo el experimento que haría ganar la guerra: resucitar muertos, por lo que Clapman –Andrés Ramírez–, el de más alto rango militar encargado de la misión, los tiene prácticamente secuestrados en complicidad con Ulrick -Milthon Araque- y escoltado por Matelli -Ferney Arboleda-, porque él, Clapman, no sólo quiere que se resuciten muertos, sino soldados muertos; y la guerra daría a West el más difícil y mejor material para trabajar: cadáveres frescos, lo más posiblemente cercanos a su momento de la muerte, así el suero que les devolvería la existencia tendría mejores efectos que los logrados 17 años atrás que viene trabajando y experimentando.
Desde el inicio el espectador es expresamente advertido que lo que acaba de comenzar es un musical y que no hay ni habrá otra cosa hasta el final de la función que no sea bajo esa convención: el de una especie de “partitura musical en relieve”; lo que explicaría la fortaleza y mantenimiento del ritmo de la obra, la precisión de las intervenciones y el tránsito de los personajes trazando el espacio de forma coreográfica; que la caracterización de los personajes parezca acartonada y, por supuesto, los diálogos en su mayoría, sean cantados, y aquí me permito abrir un pequeño paréntesis: por momentos se dificultó la comprensión por una cuestión técnica, lo que se tendría que revisar, pues, en la función que presencié la música tenía el volumen muy alto y competía con las voces de los actores que, aún teniendo micrófonos, me perdí como espectador de varios de sus textos. Paréntesis cerrado.
Herbert West: El Reanimador, propuesta del TMC, es una historia devastadora sobre la naturaleza humana: el egoísmo y ambición de West; Elizabeth oscilando entre lo pusilánime y la traición; la ambición y el poder corruptos de Clapman; la hipocresía de Ulrick y la violencia física en general puesta en Matelli y Helena - Marlly López -, víctima final de todo este caos apocalíptico como resultado y extensión por toda la pieza como una peste.
La obra logra con facilidad la mezcla entre la tensión y la ironía del horror cimentados en una “dramaturgia de luces” muy bien elaborada y en unos efectos visuales poéticos de una potencia épica que por poco y atraviesan las líneas de cierta cursilería y convencionalismo, pero no, hay mutilaciones, asesinatos y muertos resucitados que sólo fortalecen la propuesta teatral y vigorizan lo grotesco, estéticamente hablando, de la obra.
No dejen de ver esta propuesta ni dejen de leer la obra de H. P. Lovecraft. Son manifestaciones artísticas que por más que hablen de universos distópicos, no están tan lejos de nuestra contemporaneidad.
Dirección general: Samuel Rojas con asistencia de Andrés Ramírez
Comentario escrito originalmente para Cuarta Pared:
http://programacuartapared.com/index.php/leer/item/72-comentario-el-reanimador